Montar un Servidor NAS casero con Raspberry Pi
Tu propio almacenamiento en red con OpenMediaVault, paso a paso
Si estás leyendo esto, probablemente ya tienes tu Raspberry Pi funcionando con el sistema operativo instalado y acceso por SSH gracias a la entrada anterior donde instalamos Raspberry Pi OS. Ahora toca darle un uso real y práctico: convertirla en un NAS.
Pero espera, ¿qué es exactamente un NAS? Imagina que tienes un disco duro normal, pero en vez de conectarlo por USB a un solo ordenador, está conectado a tu red Wi-Fi o por cable. Eso significa que cualquier dispositivo de tu casa — tu portátil con Windows, tu Mac, tu móvil Android o tu iPad — puede leer y escribir archivos en ese disco como si fuera una carpeta más. Es como tener tu propio Google Drive o Dropbox, pero privado, sin límites de almacenamiento y sin pagar una cuota mensual. Solo pagas el disco duro una vez y ya está.
Para lograr esto usaremos OpenMediaVault (abreviado como OMV), que es un software gratuito y de código abierto. OpenMediaVault te instala un panel de control web en tu Raspberry Pi: entras desde el navegador de cualquier ordenador (como si entraras a la configuración de tu router) y desde ahí puedes crear carpetas, gestionar usuarios, configurar permisos y mucho más, todo con botones y menús, sin escribir ni una sola línea de código.
Además, este NAS será la base perfecta para lo que viene después: podremos instalar Plex para tener tu propia Netflix casera, o Immich para guardar todas tus fotos de móvil sin depender de Google Fotos. Todo usando este mismo disco y esta misma Raspberry Pi.
Lo que necesitas antes de empezar
Antes de meternos en los pasos, asegúrate de tener todo esto a mano. No hace falta que lo compres todo nuevo — si ya tienes una Raspberry Pi funcionando y un disco duro por casa, es suficiente para empezar.
- Una Raspberry Pi 4 o 5 (recomendada 4 GB de RAM o más) con Raspberry Pi OS Lite ya instalado y acceso por SSH configurado.
- Un disco duro o SSD para almacenar los archivos. Puede ser un disco externo USB que ya no uses, o comprar uno nuevo. Recomendamos un SSD SATA de 500 GB o 1 TB porque es silencioso, rápido y no tiene partes móviles que se puedan romper.
- Un adaptador USB a SATA si vas a conectar un disco interno (tipo los de portátil) por USB. Necesitas uno con chip UASP para que la transferencia sea rápida.
- Conexión a internet por cable Ethernet (recomendado) o Wi-Fi. El cable es mejor porque las transferencias de archivos grandes son más estables y rápidas. Un cable Cat6 cuesta muy poco y marca la diferencia.
- Una fuente de alimentación adecuada. La fuente oficial de Raspberry Pi de 5.1V y 3A es la opción más segura si el NAS va a estar encendido 24 horas.
Si te estás preguntando: "¿puedo usar una Raspberry Pi 3?" La respuesta corta es sí, pero con matices. La Pi 3 tiene USB 2.0, lo que limita la velocidad de transferencia a unos 30-40 MB/s como máximo. La Pi 4 y la Pi 5 tienen USB 3.0, que permite velocidades de 100-150 MB/s con un SSD. Para un NAS que vas a usar a diario, la diferencia se nota mucho, sobre todo cuando copias archivos grandes como películas o copias de seguridad.
Paso 1: Instalar OpenMediaVault
Lo primero que vamos a hacer es instalar el software que convierte tu Raspberry Pi en un NAS. Piensa en OpenMediaVault como el "sistema operativo del NAS": se instala encima de Raspberry Pi OS y te añade toda la funcionalidad de gestionar discos y carpetas compartidas desde una interfaz web.
Abre una terminal en tu ordenador y conéctate por SSH a tu Raspberry Pi. Si no recuerdas cómo, en la entrada de instalación de Raspberry Pi OS lo explicamos paso a paso. Una vez dentro, ejecuta este único comando:
¿Qué hace este comando? wget descarga un archivo de internet (en este caso, el script de instalación desde GitHub) y luego se lo pasa directamente a sudo bash, que lo ejecuta con permisos de administrador. El script se encarga de añadir los repositorios necesarios, descargar todos los paquetes de OpenMediaVault y configurar el sistema automáticamente. Tú no tienes que hacer nada más.
El proceso tarda entre 15 y 30 minutos dependiendo de la velocidad de tu internet y del modelo de Raspberry Pi. Durante la instalación verás mucho texto scrollando por la pantalla — eso es normal. Al terminar, la Raspberry Pi se reiniciará automáticamente. No la desconectes ni interrumpas el proceso.
Paso 2: Acceder al panel web de OpenMediaVault
Una vez que la Raspberry Pi haya reiniciado (espera un par de minutos después de que se apague la luz roja y se vuelva a encender), abriremos el panel de control. La gran ventaja de OpenMediaVault es que se maneja todo desde el navegador, igual que accedes a la configuración de tu router o a cualquier página web.
Abre el navegador en tu ordenador (Chrome, Firefox, Edge, el que uses) y escribe en la barra de direcciones la dirección IP de tu Raspberry Pi. Si no la recuerdas, puedes encontrarla desde tu router o ejecutando el comando hostname -I por SSH. Verás una pantalla de login con estos datos por defecto:
- Usuario:
admin - Contraseña:
openmediavault
Cambia la contraseña por defecto nada más entrar
Esto es importante: si dejas la contraseña por defecto, cualquiera que esté conectado a tu red local podría entrar al panel de control de tu NAS y borrar o modificar tus archivos. Nada más iniciar sesión, ve a Panel de control → Usuarios → admin y cámbiala por una contraseña fuerte que solo tú conozcas. Piensa que este NAS va a estar encendido 24 horas, así que la seguridad desde el minuto uno es fundamental.
Paso 3: Conectar y formatear el disco duro
Ahora viene la parte física: conecta tu disco duro o SSD a uno de los puertos USB de la Raspberry Pi. Si es un disco de 3.5 pulgadas (los grandes de escritorio), necesitará alimentación propia por un enchufe adicional, ya que la Raspberry Pi no tiene suficiente potencia para alimentarlo por USB. Si es un disco de 2.5 pulgadas (los de portátil) o un SSD SATA con adaptador USB, la Raspberry Pi debería poder alimentarlo sin problema, aunque si vas a tenerlo encendido 24/7 se recomienda usar un mini SAI/UPS para Raspberry Pi que proteja el sistema de cortes de luz.
Una vez conectado, vamos al panel de OpenMediaVault. En el menú lateral busca Almacenamiento → Discos. Deberías ver tu disco duro listado ahí. Si no aparece, prueba a desconectarlo y volverlo a conectar, o reinicia la Raspberry Pi con sudo reboot por SSH.
Después ve a Almacenamiento → Sistemas de archivos y haz clic en el botón "+" para crear un nuevo sistema de archivos. Selecciona tu disco y elige el formato ext4. ¿Por qué ext4 y no NTFS o FAT32? Porque ext4 es el formato nativo de Linux (el sistema de la Raspberry Pi). Es el más rápido, el más estable y el que mejor gestiona los archivos grandes. Si alguna vez necesitas leer ese disco desde Windows, no te preocupes: OpenMediaVault lo comparte por red y Windows lo verá sin problemas, independientemente del formato interno.
Haz clic en Guardar y luego en Aplicar cambios (el botón amarillo que aparece arriba a la derecha). Este proceso formateará el disco, así que asegúrate de que no tenga nada que quieras conservar. Si el disco es nuevo, no hay ningún problema.
Paso 4: Crear una carpeta compartida
Ya tenemos el disco preparado. Ahora vamos a crear una carpeta que se pueda ver desde cualquier dispositivo de la casa. Piensa en esto como crear una carpeta en tu escritorio, pero que en vez de estar solo en tu ordenador, está accesible para toda la red.
En el panel de OpenMediaVault, ve a Almacenamiento → Carpetas compartidas y haz clic en "+". Rellena los campos así:
- Nombre: el que quieras, por ejemplo "Documentos", "Fotos" o "Compartido". Sin espacios es mejor para compatibilidad.
- Dispositivo: selecciona el sistema de archivos ext4 que creaste en el paso anterior.
- Permisos: deja los que vienen por defecto (lectura/escritura para todos los usuarios de la red).
Guarda y aplica los cambios. Ahora la carpeta existe en el NAS, pero todavía no se puede acceder a ella desde otros dispositivos. Para eso necesitamos activar el protocolo de compartición.
Paso 5: Activar SMB/CIFS para acceder desde cualquier dispositivo
El protocolo SMB/CIFS es el lenguaje que usan Windows, Mac y Linux para compartir archivos en red. Es el mismo sistema que usa Windows cuando compartes una carpeta en tu red doméstica. Al activarlo en OpenMediaVault, tu carpeta del NAS aparecerá como una carpeta de red más en el explorador de archivos de cualquier dispositivo.
Ve a Servicios → SMB/CIFS, activa el servicio (pon el interruptor en "Enabled") y haz clic en "Guardar". Luego ve a la pestaña "Comparticiones" dentro de SMB/CIFS y añade la carpeta que creaste en el paso anterior. Aplica los cambios.
Ahora, desde tu ordenador con Windows, abre el Explorador de archivos y en la barra de direcciones escribe \\192.168.x.x (sustituyendo por la IP de tu Raspberry Pi). Verás la carpeta compartida. En Mac, ve al Finder → Ir → Conectarse al servidor y escribe smb://192.168.x.x. Desde un móvil Android puedes usar la app "Archivos" o "Solid Explorer"; en iPhone, la app "Archivos" de Apple ya soporta SMB de forma nativa.
Problemas frecuentes y cómo solucionarlos
Si algo no te funciona, no te frustres. Estos son los problemas más comunes que aparecen cuando montas un NAS por primera vez y sus soluciones:
El disco no aparece en "Almacenamiento → Discos"
Esto suele pasar por tres motivos. El primero: el disco no está recibiendo suficiente alimentación. Si es un disco de 3.5 pulgadas, necesita su propio enchufe a la corriente. El segundo: el cable USB o el adaptador está defectuoso — prueba con otro cable. El tercero: el disco tiene un formato que Linux no reconoce bien (como algunos formatos cifrados de Windows). En ese caso, conéctalo primero a un ordenador Windows, haz una copia de seguridad de los datos y vuelve a formatearlo.
No puedo acceder a la carpeta desde Windows
Comprueba que el servicio SMB/CIFS está activado en el panel de OpenMediaVault. También verifica que estás escribiendo la IP correcta en el explorador de archivos. Si te pide usuario y contraseña, usa admin y la contraseña que configuraste. Si el problema persiste, es posible que Windows esté usando un protocolo SMB antiguo: ve a "Activar o desactivar características de Windows" en tu panel de control y asegúrate de que "Cliente SMB 1.0/CIFS" está desactivado y "Soporte para compartir archivos SMB 3.0" está activado.
Las transferencias son muy lentas
Si estás copiando archivos y la velocidad no supera los 5-10 MB/s, lo más probable es que estés conectado por Wi-Fi en vez de por cable Ethernet. Conectar la Raspberry Pi por cable al router es la mejora más barata y efectiva que puedes hacer. También asegúrate de que tu adaptador USB a SATA soporta UASP (USB Attached SCSI Protocol), que permite transferencias más rápidas. Si usas un disco duro mecánico (HDD) en vez de un SSD, la velocidad de lectura/escritura del propio disco será el cuello de botella.
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| Fuente oficial Raspberry Pi | Fuente 5.1V 3A USB-C oficial para funcionamiento estable 24/7. | Ver en Amazon |
| Mini SAI / UPS para Pi | Protección contra cortes de luz para que tu NAS no se apague bruscamente. | Ver en Amazon |
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¿Ya guardas tus archivos en un NAS casero?
Cuéntanos en los comentarios qué disco duro usas, cuánto espacio tienes y qué tipo de archivos guardas. Si tienes alguna duda durante el proceso, también puedes dejarla aquí y te ayudaré.
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